Libro de Visitas: Envíenos un mensaje y/o Publique su inquietud              


Lea notas relacionadas desde:
L M M J V S D
  12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  


Notas anteriores de Sección
Columnas

12-05-2013
ine(xacto) ¿otro fraude en este gobierno?
leer más

09-05-2013
las primarias son secundarias
leer más

06-05-2013
el sueño imposible
leer más


Notas Anteriores del Ámbito
Cañete

21-05-2013
misa y desfile por un nuevo 21 de mayo en cañete
leer más

19-05-2013
don sinforiano vázquez y familia
leer más

14-05-2013
alcalde de cañete se la juega por pavimentación de aeródromo local
leer más


Notas Anteriores de
Francisco Flores Olave

19-05-2013
don sinforiano vázquez y familia
leer más

02-04-2013
maestros y… profesores (mi barrio 12)
leer más

25-03-2013
el toro de lebu y yo (mi barrio 11)
leer más

EL POTRO DESCABEZADO
Publicado el 06-03-2009, Por Francisco Flores Olave (*)
[ Escrito en Sección: Columnas, Ambito: Cañete / Lecturas: 1099 / Comentarios: 2 ]

 
 
 

Francisco Flores nos cuenta un clásico de las historias populares que se contaban en Cañete, desde niño hasta la década de los 80 era posible escuchar estas historias con toda la gracia y simpatía de sus relatores.

Como decía mi abuelita; esta es una historia “ciertita”; “ciertita”

Yo nací y crecí en el campo, junto al verde de los árboles, el olor a pasto , aire puro que ensancha los pulmones , agua cristalina en los ríos; bellos trinar de pájaros, cielo estrellado por las noches y muchas cosas de las cuales varias hoy ya no existen.

Muchas anécdotas quedaron de aquellos días de crecimiento hasta los 15 años en mis verdes campos, y a los cuales hoy recuerdo con mucha nostalgia.

En aquellos tiempos me gustaba ver a mi papá cuando montaba a caballo y jugueteaba con él haciéndolo bailar; “mi viejo” le decía mucho antes que Piero escribiera la canción, pues él creció con vino tinto y tenía “una tristeza larga”; nunca supe por qué.

En algunas ocasiones se iba por semanas a trabajar a al sector de Tucapel Alto desde donde me traía ricas manzanas, tan ricas que nunca las he vuelto a probar igual.

Todo era muy entretenido; en especial cuando llegaba en un gran potro blanco que me dejaba montar largo rato.

Antes de seguir con esta historia debo explicar a mis amigos de fuera de Chile, que en muchos lugares de mi país, los lazos (sogas) que usan los huasos (cow-boy, jinetes) son confeccionados con cuero de vacuno curtido y trenzado, por lo que este implemento para enlazar caballos o novillos etc; periódicamente hay que “ensebarlos” con grasa para que se mantengan flexibles.

Pues bien, en una oportunidad que vino mi papá desde el lugar donde estaba trabajando, se quedó a dormir en casa. Tenía en aquel entonces yo pocos años de edad.

Por la mañana, bien temprano como a las 04.00 A. M. Me dice “hijo, anda al cerco donde dejé el potro y lo “traís” porque me iré p`al campo; además “tenís” que tener cuidado, porque está muy “arrebatado”; así que “apeguálalo” bien” ---Sí, apá—le contesté.

Para encontrar el mentado potro había que caminar un buen trecho hacia el lado sur del río Caillín desde el sector del Puente Mellizos; y como siempre me fui cantando rancheras para alejar un poco el frío mañanero.

Después de un rato lo encuentro descansando bajo unos robles, y el potro al verme me queda mirando a los ojos como diciendo “¿y tú de donde saliste?”; después echó a correr por la orilla del río haciéndome difícil la tarea de traerlo a casa. A todo esto estaba lloviznando, así que el lazo que llevaba para cazarlo se comenzó a flexibilizar bastante.

Luego de un rato de perseguirlo logré “arrinconarlo” en una alambrada, y como llevaba el lazo preparado lo enarbolé por los aires para calcular la distancia, y ¡¡zass!! Se lo arrojé al pescuezo enlazándolo al primer intento; pero…no contaba con la astucia del potro que comenzó a tirar (jalar) hacia atrás para lo cual se afirmó en sus cuatro extremidades casi arrastrándome hacia él.

Comenzamos a forcejear cada uno hacia su lado, tanto que tuve que pasarme el lazo alrededor de la cintura para tener más firmeza. Me “estaqué” en la tierra de tal manera que ninguno de los dos cedía ni un centímetro; hasta que de pronto…sucede lo impensado…

…estábamos cada uno forcejeando hacia su cuerpo con tal energía que de pronto el lazo al estar apretando su pescuezo y como estaba bastante humedecido le cercenó el pescuezo saltando la cabeza completa hacia un costado.

Deben imaginarse mi asombro ante tal acontecimiento, pero rápidamente reacciono, y como el cuerpo seguía saltando por efecto del flujo sanguíneo, preparé nuevamente el lazo y se lo tiré a las manos haciendo que cayera y rápidamente le até las cuatro extremidades de manera tal que no se moviera, corrí hasta donde estaba la cabeza, la agarré y con fuerza, de un solo golpe se la coloqué en el muñón del pescuezo. Como estaba caliente todavía, la cabeza pegó de inmediato, y esperé un rato a ver que resultaba de aquello.

De repente abrió los ojos y me miró como preguntando que había pasado; entonces le limpié bien por el corte y posterior pegamento cosa que no se notara lo que había sucedido.

Esperé un rato para ver como reaccionaba el potro, y como no había nada extraño nos fuimos pa´la casa en donde nos esperaba mi papá.

Una vez allí, mi papá que estaba listo con la montura (silla)se quedó mirando al animal; después me mira fijamente y me pregunta ¡¡ ¿Qué diablos le pasó al potro?!! nada , apá - le contesté; ¡¡como que nada!! , me dice; ¡¡ mira la cabeza!!

Entonces me lo quedo mirando…y recién me fijé que se la había pegado… ¡¡ al revés !!

Sí, al revés; mirando pa´l cielo.

Mi papá vuelve a preguntarme qué había sucedido con el potro, le dije que seguramente se había golpeado en la rama de algún árbol y por eso estaba así, pero que yo, no sabía nada.

Pero como el potro “funcionaba” bien y no parecía tener problemas, mi papá lo ensilló y se fue.

Con el tiempo el potro aprendió a comer hojas de los árboles (como las jirafas) así que hambre no pasaba, pero el problema era para beber agua porque tenía que esperar a que lloviera para hacerlo, así que con el tiempo el pobre animal murió de sed.

Bueno, este acontecimiento sucedió cuando yo era niño.

Y colorín colorado; este cuento se ha acabado.




(*) Francisco Flores Olave Ex-radio controlador de Radio MIllaray Alumno egresado de 8vo año de 1971 Escuela Nº1 profesor jefe Valentín Rocha http://francisco-flores.blogspot.com

Recomienda y  envía esta nota periodística...
Envía
Escriba un Comentario para esta nota periodística...
Comenta

Imprime

Ver PDF


C O M E N T A R I O S
Personas Comentarios (2)
Alberto González A.
algorev57@gmail.com
190.22.237.86
(2)

07-03-09
Que bueno el cuento
Simpático el cuento Don Francisco. Además ya lo estaba extrañando mucho por su ausencia de este portal. Y... dígame una cosa ¿no probaron darle agua con una manguera al pobre animal ? JAJAJAJÁ.
Saludos.
Eduardo Sáez Maldonado
chileenevidencia@bol.com.br
201.13.135.166
(1)

06-03-09
jajajajajjajajajja............,qué buena !!!!!!!!!
História exquisita, óptima para comenzar un lindo dia. Parabienes por traernos estos cuentos de nuestros campos con tanta maestría.

Copyright © Lanalhue Noticias 2006
Con diseño gráfico de MasterTemplates
Portada | Normas de Uso | Avisos | Libro de visitas | Comentarios | Contáctenos